Por el trabajo de mi padre (sanitario) siempre he estado rodeada de profesionales de la salud, tanto médicos como enfermeros como técnicos de rayos.
Mi mente se inclinaba hacia la medicina, más concretamente por la neurocirugía. Me encantaba, y me sigue fascinando. Pese a la oposición de mi padre por meterme en este mundillo, al final me di cuenta que lo que más me gustaba era CUIDAR a la gente y no CURARLOS. La enfermería era el camino. Y no me arrepiento nada de haber escogido ese y no el otro. Ahora, soy DUE (Diplomada Universitaria en Enfermería) en paro, pero feliz por haber escogido esta profesión y no otra.
Y os preguntaréis a que viene este rollo. Pues os comento, que en la enfermería también hay moda. ¡Hombre que si la hay! Y todos los fonendos de colores para que escojas el que más te pega con tu personalidad, los gorros de quirófano acordes con tu estado de ánimo de esa mañana (dependiendo de si tienes una instrumentación lumbar o un simple legrado a las 8:00 de la mañana), zuecos, muñequitos para llevar colgando tus tijeras, etc etc. Sinfín de cosas para cargar, aún más, tus bolsillos del pijama.
¿Quién ha dicho que no hay moda en el hospital? Para muestra, un botón:


















